A primera hora estamos en las oficinas de la empresa que contratamos para llevarnos al Fox Glaciar. Finalmente podremos subir, la previsión del tiempo es buena.
Nos explican que debemos de hacer y nos dan unas botas y calcetines de montaña, al igual que un chubasquero. Todo muy bien publicitado.
El precio de la excursión es de 190 dólares neozelandeses, ambos incluido. Existen distintas tarifas en función de la zona del glaciar a la que se quiera llegar. Debido a como estaba el tiempo creo que hicimos bien en elegir esta pues el pagar más y no haber podido llegar más arriba hubiera sido absurdo.
Tras subirnos en autobús a la zona de inicio, toca ahora andar con el glaciar a nuestra vista.
Foto 1: El glaciar Fox a nuestra vista.
Poco a poco vamos ganando altura aún sin andar por el hielo del propio glaciar. Tras unos 45 minutos subiendo, y escuchando (digo bien, escuchando, que no quiere decir, entendiendo) al guía por fin es hora de ponernos unos mini crampones.
Resulta una sensación extraña andar por el hielo, a veces con un color que se vuelve de un azul intenso.
Nos aconsejan que no salgamos de la zona por la cual camina el guía, debido al peligro que ello conlleva.
El frío es aquí considerable, pero menos de lo esperado. Es normal que el glaciar cada vez tenga menos hielo y sea más pequeño. Cosas del cambio climático.
Foto 2: Mini crampones.
Foto 3: Saltando en el glaciar Fox.
La excursión dura unas dos horas y media. Se pasan bastante rápidas. En el fondo a ninguno de los dos nos resultó algo muy especial, quizás esperábamos algo más. Simplemente es andar por hielo. Las partes donde las grietas son más pronunciadas, y más espectacular, no te llevan por el peligro que entraña.
A las tres de la tarde estamos de vuelta en las oficinas de la empresa que tiene montado "el chiringuito".
El glaciar Fox es la otra cara del Monte Aoraki, zona en la que dormimos nuestro primer día en caravana.
Tras esto cogemos la furgoneta camino de nuestro siguiente objetivo: el Glaciar Frank Josef.
Lo visitamos por libre y tras recorrer una senda de unos 30 minutos tenemos la pared del glaciar delante nuestra. Esta experiencia nos resulta mucho más satisfactoria que la anterior pues sin necesidad de guía ni nada estamos delante de un muro de hielo.

Foto 4: Glaciar Frank Josef.
A eso de las seis de la tarde estamos de nuevo en nuestra furgoneta. A pesar de que pensábamos que sólo nos quedaba hacer kilómetros para llegar a nuestro destino, Hokitika, volvemos a realizar uno de los consejos de nuestra guía: visitar Okarito.
A unos 35 kms de la ciudad de Ross, nos salimos de la SH6. Okarito es un asentamiento en una playa virgen y fue el escenario de una novela de Keri Hulme, The Bone People, que trata de la violencia y misticismo de la vida de los maoríes. En sus cercanos bosques tropicales habita el kiwi.
Buena muestra de ello son las advertencias que encontramos en la carretera camino de Okarito.
Foto 5: Advertencia de zona "poblada" de kiwis.
Merece la pena acercarse a ver la playa, no se pierde tanto tiempo. Si se quiere se puede realizar una excursión de dos horas de ida y vuelta al puente peatonal que lleva a The Trig, tomando la playa en dirección sur. En un día despejado se puede disfrutar de las vistas del Aoraki.
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